Comentario al evangelio para el lunes 6 de setiembre 2010.
Por
San Lucas 6,6-11.
Lunes XXIII semana del tiempo ordinario.
Miremos la descripción que hace el evangelista San Lucas. Jesús viene enseñando por distintos lugares, entra en la sinagoga para seguir con esta misión; estando enseñando mira la presencia de un hombre que tiene una parálisis, es decir Jesús cuando enseña, lo hace mirando la realidad, sobre todo la realidad de dolor de los hombres y de las mujeres. Por otro lado están los fariseos y los escribas en una actitud de ver si Jesús cumple o no con la ley, sin mirar la realidad de los hombres y de las mujeres; en este caso, la del hombre con parálisis. Hoy como Iglesia nos damos cuenta que existe un miedo a contemplar la fuerza de Dios en la realidad que nos reta día a día. Consideramos que el compromiso por la vida, por los derechos humanos, por la protección del ambiente, es algo que no corresponde al plano espiritual. Lo que nos recuerda el evangelista, aunque parezca extraño; es que un ecologista, un sindicalista, un líder comunal, un voluntario que se pone al servicio de los demás; aunque parezca mentira, puede tener una fe más profunda, que un hombre o una mujer piadosa.